Dentro de la historia es admirada como mujer, en el aspecto artístico y sexual, pues a los veinte años viajó de Suiza a París. Se relacionó con la mayoría de los artistas pertenecientes al dadá. Empezó posando como modelo desnuda para Man Ray y acabó acostándose con la mayoría del grupo hasta llegar a incorporarse a él. Una mujer demasiado guapa, inteligente, culta y sofisticada; su deseo de libertad cautivó a los artistas parisienses contemporáneos a ella. En 1934 conoció a Max Ernst, con quien se involucró de una manera apasionada durante un año. En 1942 participa en la exposición "Primeros papeles del Surrealismo" en Nueva York. En 1958 se inicia en la escultura. Al año siguiente, en una exposición internacional de surrealismo celebrada en París muestra su famosa obra Festmahl (Banquete), sobre el cuerpo de una mujer desnuda con la cara dorada. Es una de las artistas más importantes del movimiento surrealista, cuyas ideas transforma en arte con un estilo ingenioso y dadaísta
En la exposición, también célebre, «Arte fantástico, Dada, Surrealismo», organizada en el invierno de 1936/1937 en el Museum of Modern Art de Nueva York, Juego de desayuno de piel tuvo, tal vez, una repercusión mayor que en la anterior «Exposición surrealista de objetos» de París. Alfred H. Barr, que organizó la muestra de Nueva York en colaboración con los surrealistas y que al término de la misma adquirió la obra por encargo del Museum of Modern Art, escribió sobre ella: «Pocas obras de arte han estimulado tanto en los últimos años la fantasía del pueblo como el objeto surrealista de Meret Oppenheim, la taza envuelta en piel, el platillo y la cuchara. Como la famosa metáfora de Lautréamont, el encuentro de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección, y los relojes blandos de Dalí, la taza envuelta en piel hace real de una manera concreta la inverosimilitud más extravagante. La tensión y excitación que produjo este objeto en decenas de miles de norteamericanos se tradujeron en ataques de rabia, carcajadas, hastío y éxtasis».Análisis de la imagen "La Fin Embarrassée"( 1971)
Meret comienza a usar la ironía en cuanto a la sexualidad y las doctrinas religiosas; pues en su gráfica podemos partir desde la cruz, que simboliza la iglesia, las creencias y los prejuicios. En la cruz se puede apreciar la figura del miembro masculino, clavado a la cruz asimilando esa interrupción que existe en los seres humanos para tener placer. Aquí el placer se encuentra crucificado.
Desde la parte inferior del palo brotan unas raíces que posteriormente llegan a formar trompas de Falopio, en medio de ellas se encuentra un ser con vida; todo esto se encuentra dentro de una placenta que rodea a estos elementos en un área celeste.
Todo esto lleva a una realidad religiosa en donde se muestra en la parte superior la cohibición del placer, del sexo y por ende de la procreación; pues no solo existe una especie de ser vivo en la placenta, también podemos ver una especie del reino vegetal que brota escondida de los prejuicios de la religión.
Por último, en la parte inferior y no por eso más importante, una hoja de cannabis, con la que crea una realidad subjetiva que causa efecto en nuestro inconsciente, para dar vida a una imagen surrealista.


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