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n una cálida mañana del mes de junio en la congestionada capital de los ecuatorianos apenas se podía visualizar a Sara, una joven de 20 años que se encontraba entre la multitud, ella impaciente y arrimada en una de las inmensas paredes que sostenían el clásico puente del guambra esperaba por Javier Cevallos, su novio quien la invitaría almorzar.
Ya como es de costumbre en los quiteños, Jorge llegó diez minutos tarde de lo que habían acordado en la mañana, con sudor en la frente y no precisamente por llevarle el pan al hogar, sino por la carrera que realizó desde la Casa de la Cultura hacia donde se encontraba su ya enojada chica.
Después del inmenso y lujurioso saludo estos dos enamorados universitarios ingresaron a uno de los sitios de comidas chatarras más concurridos por los quiteños “las chancrosas” ; y es que así como esta pareja de estudiantes, miles y miles de hombres y mujeres consumen este tipo de alimentos y en su gran mayoría jóvenes, así lo asevera el doctor Cesar Oviedo.
Este especialista en gastroenterología demuestra que tanto la anatomía del hombre y de la mujer no determina quién puede llegar a consumir más estas comidas chatarras, pero lo que sí determina es que precisamente la juventud manipulada por la publicidad y la prisa están más expuestos al consumo de estos alimentos.
Luego de que Sara concluía con su hasta entonces “almuerzo” nos comento que es Javier quien siempre la incentiva a comer hamburguesas, salchipapas o hot dogs; “De hecho a mi no me gusta comer esto porque me hace full mal para mi gastritis; y si lo hago es porque mi amor le encanta”. Al respecto Javier estudiante de gastronomía en la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE) menciona que siempre es bueno variar y que lo hacen por economizar
Para Lorena Valencia, propietaria del Bar Antojitos Cafeteros no hay una diferencia en quienes consumen más comida chatarra si ellas o ellos, pero de lo que siempre me percato es que vienen parejitas, “la mayoría son novios, ellos deben de estar tranquilos porque en mi local no hacemos comida chatarra, las salchipapas, hamburguesas y arepas que hacemos son de buena calidad” mencionaba Doña Lorena mientras freía un par de buñuelos con un aceite un tanto negro.
Crónica: Paúl López

